jueves 20 de marzo de 2008

Lo que nos viene encima

Ojeaba esta tarde la edición digital de un conocido diario alemán, en su versión en castellano, hubiera preferido menos consideración al extender a nuestro idioma el folletín, así no lo habría leído y me hubiera dedicado a escribir de Zapatero y sus reflexiones para formar gobierno, que era lo que realmente me apetecía, pero eso para mañana, hoy la actualidad manda. Escribía el “cronista” sobre el ultimo comunicado del personaje mas buscado de la tierra: Bin Laden y sobre las caricaturas de Mahoma, poniendo de nuevo en jaque a todo el mundo occidental. Pero lo que realmente me ha levantado de la mesa (no he podido por menos que emailearme con él) ha sido la comparación que hacía del fervor y la Pasión con la que los españoles vivimos la Semana Santa con el radicalismo islámico. Tratar de identificar no una religión, sino un modo de vida dedicado a destruir a quien no piensa como él, capaz de las mayores crueldades jamás imaginables, y no creo que sea necesario poner demasiados ejemplos: ablación de clítoris de la mujeres, colonización a sangre y fuego, situación que no solo estamos viendo en nuestro país sino que desde los poderes públicos se ve como un aspecto más cultural que otra cosa y se apoya como muestra de un falso progresismo, alabando las bondades del mestizaje cultural y religioso. Falso. Somos infieles y solo quieren recuperar lo que creen suyo. Acaso que se lo pregunten a los Israelíes, auténticamente rodeados por países Islamistas deseosos de hincarles el diente y algo más. Aunque no vea con buenos ojos los métodos excesivamente violentos utilizados por los judíos contra la población civil palestina para su autodefensa, no es menos cierto que si no los aplicaran, Israel ya no existiría. La línea moderada y de dialogo iniciada por Isaac Rabin, dio como fruto un periodo de paz que se mantuvo entre algodones, Pero poco duro. Si no nos queremos ver abocados a una situación parecida a los Israelíes con una invasión de hecho, beberíamos empezar por hacer país. Es cierto que vivimos un periodo de detracción de la religión católica, en parte justa por su excesiva ingerencia en el acontecer político, tampoco es menos cierto que disfrutamos por ahora de libertad de culto, pero el resto de las confesiones religiosas no representan ninguna amenaza, cosa que dudo del Islamismo.
Buenas noches desde Pamplona. Estoy en jinicolay@hotmail.com